Yaiza Pequeño ♡

¿Quién soy y qué hago aquí?

Probablemente hayas llegado aquí  y esta sea la primera vez que compartimos un ápice de comunicación entre tú y yo, o tal vez hayas tenido la suerte o el infortunio de haber coincidido conmigo en algún instante de tu vida. Sea como sea,  aquí estás, y te doy las gracias, o te pido disculpas si lo que leerás a continuación no merece tu tiempo, pero igualmente gracias por haber llegado hasta aquí.

Algunos de vosotros habréis podido descubrir que soy una persona que jamás ha intentado herir intencionadamente a nadie, y siempre fiel defensora del amor en todas las manifestaciones posibles, desde ese amor que nace en tu tripa cuando ves al chico que te gusta, o el amor del Papa a Dios…, para que me entendáis.

Pero lo cierto es que lo que me ha traído hasta esta página casi en blanco, es para mí, la manifestación de amor más importante de todas, esa pasión por algo y para algo… lo que nos mueve y nos llena de ilusión y que tantas veces hemos querido sacar a relucir como lo hacemos cuando nos compramos un teléfono nuevo o aquel coche que tanto tiempo llevamos viendo en la pequeña pantalla y que las agencias publicitarias, después de incontables anuncios y carteles, han conseguido vendernos. Ese amor por algo… mi amor por escribir, por liberar esa cajita que tengo en mi mente llena de ideas, de inspiración y que de una vez por todas, he decidido plasmar en mi lista de ‘propósitos para el año 2017’, y por supuesto, cumplirlos.

Ahora mismo me abraza una gran ilusión que lleva el nombre de este blog y que espero seguir sintiendo durante mucho más tiempo, y desde mi tímida opinión no hay nada más bonito que atreverse y lanzarse al vacío, aún sabiendo que puedes fallar.

No quería utilizar mi primer post para deciros algo, que aunque ya todos sabemos, a nadie le gusta escuchar, pero es un hecho, está científicamente demostrado; nos vamos a morir igual. Tú, que estás pensando si sacarte el carnet de conducir porque te da miedo, o tú, que te despiertas cada mañana y te enfrentas a una rutina que solo te produce tristeza y desgana porque odias tu carrera pero ya has cursado dos eternos años y no te atreves a decírselo a tus padres… O sí, también tú, que has decidido irte al extranjero a aprender tu idioma favorito o simplemente a perderte entre esas calles que tanto has visto en la televisión, soñando siempre con poder pisarlas cada día… Lo siento, pero todavía no existe ningún mecanismo que pueda evitar esto que tantos dolores de cabeza nos producen a muchos de los mortales. Pero yo no quiero escribir ni hablar de algo tan lejano, o al menos, eso deseo, ni tampoco vengo a hablaros de la eterna felicidad porque no creo en ella. Yo creo, entre muchas otras cosas, en una cierta ‘armonía’ en nuestras vidas. La RAE define este término como ‘’Proporción y correspondencia de unas cosas con otras en el conjunto que componen’’, pero a mí me gusta matizarlo y explicarlo todo, y yo lo defino simplemente así: estar en equilibrio con todo lo que te rodea. Por eso, échale vida a tu vida, llénala de momentos que a veces te rompan esa armonía, porque de eso trata la vida, de saber volver a ese ciclo y recuperar la cordura… para volver a perderla después.  Porque yo, la eterna fan de las frases positivas y optimistas, recuerdo una de ellas cada día que suena mi despertador y me desperezo entre mis sábanas, que dice así: OJALÁ VIVAS TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA. Y eso, querido lectores míos (que espero que algún día os encontréis con este texto, por casualidad o por cualquier otra circunstancia…) es lo que os deseo a cada uno de vosotros. Sentir la  emocionante ilusión por comenzar proyectos nuevos y la tristeza por despediros de los pasados, la incertidumbre adolescente de no saber qué ponerte en tu graduación o la profunda e inmensa felicidad que recorre tu cuerpo cuando por fin, después de tantas horas de trabajo las cuales tildabas de inútiles, comienzan a dar sus frutos.

No pasa nada si te equivocas, porque todavía no existe ninguna ley que condene nuestros intentos fallidos (siempre hablando en términos legales, por supuesto). Mi propósito con este blog no es otro que poder rellenar esos pequeñísimos huecos vacíos de vuestras mentes y poder contribuir un poquito más a vuestra ‘armonía’ o al menos, a intentar volver a ella.

Os doy las gracias de nuevo a todos los que habéis llegado hasta este blog y habéis dedicado 10 minutos de vuestro valioso tiempo en leerme porque este pequeño ‘proyecto’ para mí es enorme, y  ansío verdaderamente tocaros un pedacito de corazón con cada uno de mis próximos textos.


Gracias de verdad.



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